Tengo dos cajas llenas de libros. El otro día las abrí, y me encontré con tres novelas que tiene rato que no leo. Nineteen Eighty-Four, de George Orwell; Un mundo feliz, de Aldous Huxley; y El proceso, de Franz Kafka. Como para deprimir a cualquiera.
Tal vez sea que tengo ganas de deprimirme. Pero lo más seguro es que leer estas novelas me ayude a justificar la “paranoia” que me provocan todas estas leyes que se están aprobando en todo el mundo con el pretexto de luchar contra el terrorismo, el crimen organizado, el narcotráfico, etc.
No lo sé. Como sea, ya me chuté la de Orwell. La primera vez la leí en español, pero ahora fue en inglés. Ahora voy a empezar la de Kafka; si mal no recuerdo, es una novela bastante pesada, por lo que las raciones de cafeína no faltarán en estos días. Terminaré con Un mundo feliz, la cuál he leído dos veces con anterioridad.
Y para acabarla de amolar, el otro día estaba en El Sótano de Bellas Artes y me encontré con la traducción al español de Spychips. Y la compré.